
Cuando vuelva a nacer, prométeme que siempre estarás a mi lado, que no te marcharás para no volver jamás. Te extraño desde hace tanto tiempo que he perdido la cuenta. Ha llovido mucho desde entonces, hasta borrar uno a uno los recuerdos de lo que era estar contigo, se han ido por la cloaca de lo insufrible…
Salíamos a pasear, hacer deporte, tomar el sol, compartíamos las vacaciones, los amigos que creía tener, los parques de atracciones, incluso tú me viste crecer, tú viviste conmigo los malos tragos, las malas experiencias, las eternas pesadillas… Pero ahora que ya no estás aquí, todo eso se ha esfumado. Se ve que tú te lo has llevado todo y me has dejado con los bolsillos vacíos de sueños y vivencias… No recuerdo haber firmado ningún tipo de preacuerdo o contrato en el que dijera que te irías lejos de mi alcance un día, sin avisarme y, en el que me arrancarías la existencia del mundo…
A veces no encuentro sentido a levantarme, pero sigo haciéndolo, aunque sin ti… Hay un inmenso hueco vacío en donde deberías estar tú, pero ya no existe nada que pueda rellenarlo, ni el aire, ni el agua, ni nada; vacío de todo, ahí, suspendido en mi entrepecho, a cuatro pasos del corazón… Y me cuesta respirar en ocasiones, sea por lo mal que me encuentro (eso el día que no me he perdido), sea porque tu ausencia ha anulado los entresijos de mis sentidos… Debiera haber sido traficante de piedras preciosas y haber valorado la joya que tenía contigo, pero como nunca rechistaste ni hiciste acopio de flojera, seguimos durante mucho tiempo siendo una única persona…
Y con tu marcha conocí la frialdad de las personas, el egoísmo… Poca gente tiene un átomo de comprensión o un guión de cariño surrealista. A mí me dijeron un día, no tener corazón porque siempre digo lo que pienso, después de lo visto, el mío es tan grande que aparte de dar pinchazos y latir, estar exhausto y agotado, es capaz de seguir marcando el ritmo. Se enganchó el tic tac de su reloj a la esencia etérea de lo que la gente ya no ve: la vida, y aunque me parto las uñas arañando las paredes de su fuero interno, no me bajo de la cresta de la ola ni a empujones…
Y me abrazó la soledad cuando te fuiste, pero a pesar de todo, he sabido quererla. He descubierto que más vale sola que mal acompañada, que no pierdo el tiempo con quien realmente no la merece… Después de tanta burla he aprendido a sonreír, un dibujo tibante en la línea de mis labios...
Sólo me faltas tú, mi carisma, mis hilos de marioneta, mi luz, mi guía, mi fuerza para moverme, mi rayito de luz… Sólo tú, que un día me dejaste huérfana de mi misma…
A ti va todo esto, para cuando vuelva a nacer no te separes de mí…
A ti mi ser más endeble y sensible, que no supe cuidar…
A ti, mi gran amor perdido
A ti, mi Salud

precioso escrito mi dulce Marisa me gusta mucho no si lo pusiste en el forosi no es asi ponlo que es precioso un besito con mucho cariño Lola
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